lunes, 1 de febrero de 2010







Supo la gran aventura
supo la estación más triste
supo el dolor que se viste
de redención la cintura
supo la traición más dura
luego el silencio, el rumor
luego el murmullo, el clamor
y al fin supo del aullido
y del último estallido
mi abuelo supo el amor.

Así lo sé, porque quiero
echarme en su misma fosa
sin oración y sin losa
hueso con hueso viajero
lo sé como sé su silla,
su cuchillo, mascada
y su corona nevada
cuál sé también su rodilla.

[ S.R.]



miércoles, 13 de enero de 2010

miércoles, 20 de mayo de 2009




No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

lunes, 23 de febrero de 2009









Pretendiendo que nada sucede...
Que todo sigue igual...
Pero no es asi...




La herida se agranda cada vez mas...
Y la gente que mas quieres contribuye en exceso!
Que dificil es seguir con tu vida asi...
Que hice mal?
Que hicimos mal?
Creo que nada...


Como pasa el tiempo...
5 meses van desde que te fuiste y que todo cambio!
No sabes cuanto te extraño!
No te imaginas cuanto deseo que estes aqui, a mi lado...

Solo me queda recordar tu risa, tus bromas...

Y soñar...

miércoles, 28 de enero de 2009




Cuentame esa historia, que nos gusta tanto a los dos...

Ahora escucho:

"En un lugar lejano, casi inexistente, viviamos...
Y solo viviamos para ser felices...
Teniamos alma, la cual en nuestros tiempos, escaseaba...
Nuestros tiempos...

Que tiempos aquellos!..."

Pero continua, si aun queda mucho por escuchar...

Ya no...
Nuestro tiempo ya paso...
Y que haremos?
(Ingenuamente pregunto)
Podremos buscarlo, hallarlo y hacerlo eterno...
Ayudame, veras que si podremos retenerlo!

Ya no...
Ahora solo nos queda sobrevivir...
Hasta que el tiempo sea el nuestro,
Por mientras te invito a sentarte a mi lado, recordar esos queridos momentos y esperar que el tiempo vuelva a nostros...
Y que se convierta en eterno...

Nuestro Tiempo!






Ahora espero por volver a verte y que el tiempo, nuevamente, sea nuestro...
Te Adoro!


jueves, 11 de diciembre de 2008




"No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida"



lunes, 24 de noviembre de 2008


Nicolás Palma, mi tata, fue un gran hombre, de pequeño militante del PC, luego sindicalista, un revolucionario de tomo y lomo...
Hombre esforzado, Padre estricto...
Solo se que era el mejor Tata que pude haber tenido...
Consecuente hasta la muerte...
Si algo no le parecia lo decia, no le importaba si se peleaba con alguien, el era fiel a sus principios...

Su partida dejo un enorme vacio imposible de reemplazar...
Se ha ido
Mi profesor, Mi Compañero, Mi amigo, Mi yunta...
Mi Tata!





Viejo Comunista
Manuel Garcia




Un viejo que fuera comunista
se sienta a fumar la tarde entera
mientras buena lluvia cae afuera
con voz desnuda, el viejo piensa
porque coinciden en su ventana
palomas grises con la pena que fumara
palomas grises con la pena que fumara

tornan sus ojos a un dia lejos
cuando a un libro un verso, a una muchacha un pensamiento.
cuando a un libro un verso, a una muchacha un pensamiento.
cree que ya nada lo sorprende
que se curó de espanto, desgastó el llanto
se curó de espanto, desgastó el llanto

Recordó canciones que cantaba
y conversaciones con amigos hasta el alba
y conversaciones con amigos hasta el alba
recordó la esquina de su casa
cuando dijo adiós y vio a su madre que lloraba
cuando dijo adiós y vio a su madre que lloraba
y ahora en sus ojos también llueve,
pues le sorprende que aun le duele....

los años, la vida, su amor-
los años, la vida, su amor-


http://www.youtube.com/watch?v=ETWoMnN9nSc

sábado, 15 de noviembre de 2008



Y ojalá que cuando mires a tu alrededor
simplemente, te presenten a gardel,
que el señor te dé su mano,
y a través de él, te enteres,
que tus nietos crecen bien...



viernes, 22 de febrero de 2008

Annabell Lee


Hace muchos muchos años en un reino junto al mar
habitó una señorita cuyo nombre era Annabel Lee
y crecía aquella flor sin pensar en nada más
que en amar y ser amada, ser amada por mi.

Éramos sólo dos niños mas tan grande nuestro amor
que los ángeles del cielo nos cogieron envidia
pues no eran tan felices, ni siquiera la mitad
como todo el mundo sabe, en aquel reino junto al mar.

Por eso un viento partió de una oscura nube aquella noche
para helar el corazón de la hermosa Annabel lee
luego vino a llevársela su noble parentela
para enterrarla en un sepulcro en aquel reino junto al mar.

No luce la luna sin traérmela en sueños
ni brilla una estrella sin que vea sus ojos
y así paso la noche acostado con ella
mi querida hermosa, mi vida, mi esposa.

Nuestro amor era más fuerte que el amor de los mayores
que saben más como dicen de las cosas de la vida
ni los ángeles del cielo ni los demonios del mar
separarán jamás mi alma del alma de Annabel Lee.

No luce la luna sin traérmela en sueños
ni brilla una estrella sin que vea sus ojos
y así paso la noche acostado con ella
mi querida hermosa, mi vida, mi esposa.

En aquel sepulcro junto al mar
en su tumba junto al mar ruidoso.

Hace muchos muchos años en un reino junto al mar
habitó una señorita cuyo nombre era Annabel Lee
y crecía aquella flor sin pensar en nada más
que en amar y ser amada, ser amada por mi.

Edgar Allan Poe

sábado, 1 de septiembre de 2007

Vincent



Vincent Malloy tiene siete años,
es un niño amable pero algo huraño.
Es bueno, obediente y muy educado,
pero él quiere ser como Vincent Price, su ídolo soñado.


No le importa vivir con su perro,
su gato y su hermana,
aunque preferiría compartir casa
con murciélagos y arañas.
Allí jugaría con los horrores que ha inventado
y vagaría por los oscuros pasillos, solo y atormentado.


Cuando viene su tía, Vincent parece un cielo.
Pero se imagina sumergiéndola en cera para su museo.
Hace experimentos con su perro Abocrombie
con el fin de crear un horrible zombi.
Con ese espectro terrorífico para los hombres,
buscaría sus víctimas por la niebla de Londres.


Pero él no solo piensa en crímenes violentos,
Vincent pinta y de vez en cuando lee cuentos.
Mientras otros niños leen tebeos de acción
a Vincent es Edgar Allan Poe quien llama su atención.


Una noche, cuando leía una historia horripilante,
algo le hizo palidecer al instante.
Con tamaño disgusto su vida quedo derrumbada,
pues su bella esposa viva fue enterrada.


Debía cerciorarse de que había muerto,
e intentando desenterrarla destrozó las flores del huerto.
Su madre lo envió a su cuarto como castigo,
desterrado en sus sueños a la torre del olvido.
Sentenciado a pasar el resto de su vida
con el retrato de su amada que fue enterrada viva.


Y mientras lloraba sumido en la desesperación
apareció su madre en la habitación.
Le dijo: "Si quieres puedes salir a jugar.

Hace un día estupendo, lo puedes aprovechar."


Vincent trató de hablar pero no pudo,
los años de aislamiento lo volvieron casi mudo.
Así que cogió su pluma y se puso a escribir:
"Estoy poseído por esta casa, nunca volveré a salir."


Su madre le contestó: "Ni estás poseído ni estás medio muerto,
este juego tuyo es solo un invento.
Eres Vincent Malloy, no eres Vincent Price
y no estas loco ni atormentado, ¡caray!
Tienes siete años y eres mi hijo,
vete a jugar con otros niños, ¡te lo exijo!"


Y tras este toque de atención abandonó la habitación.
Pero cuando Vincent trato de sobreponerse
las paredes empezaron a moverse.
Crujían, temblaban y su horrible locura la cima alcanzaba.
Vio a Abocrombie, su terrible esclavo,
y su mujer lo llamaba desde el otro lado.


De la tumba nacían sus ecos
y de las paredes surgían manos de esqueletos.
Todas las desgracias que sus sueños atormentaban
entraron en su vida mientras él gritaba.


Trató de escapar, de huir del horror,
pero su mustio cuerpo se derrumbó por el dolor.
Débilmente, casi sin voz, recitó El Cuervo de Edgar Allan Poe:
"Mi alma, esa sombra que allí flota fantasmal,

No se alzará… nunca más."





martes, 17 de julio de 2007


El libro
H. P. Lovecraft


El lugar era oscuro y polvoriento, un rincón perdido
en un laberinto de viejas callejuelas junto a los muelles,
que olían a cosas extrañas traídas de ultramar,
entre curiosos jirones de niebla que el viento del oeste dispersaba.
Unos cristales romboidales, velados por el humo y la escarcha,
dejaban apenas ver los montones de libros, como árboles retorcidos
pudriéndose del suelo al techo... ventisqueros
de un saber antiguo que se desmoronaba a precio de saldo.

Entré, hechizado, y de un montón cubierto de telarañas
cogí el volumen más a mano y lo hojeé al azar,
temblando al leer raras palabras que parecían guardar
algún secreto, monstruoso para quien lo descubriera.
Después, buscando algún viejo vendedor taimado,
sólo encontré el eco de una risa.